De todo lo obsceno y subversivo

Catálogo Ediciones Andante

Al llegar al portal encontró a Carlos con una bolsa repleta de churros y una jarra de chocolate. Por lo visto la empresa le había dado el resto de la tarde libre. Previamente a besarlo agarró la bolsa y la abrazó muy fuerte, aspirando ese olor que tan solo esas frutitas de la lorza podían desprender. Inesperadamente Ariadna sintió un fuerte ardor en las manos fruto del cántaro de chocolatina derretida con maicena y abrió sus extremidades, liberando la bolsa e impactando esta contra el suelo. Como consecuencia por la colisión el chocolate bañó todos los churros y la bolsa de plástico, que albergaba a todo el conjunto. Los ojos de Ariadna tornaron en una expresión pueril y comenzaron a inundarse de lágrimas por aquella metedura de pata.

– No llores gatita, ahora ya no tendremos que mojar los churros, solo meter la cabeza en la bolsa y masticar.
Ariadna le abrazó con todo el amor que pudo recopilar en ese momento. Carlos siempre había sido muy comprensivo y bueno con ella. Era una excelente persona a la cual siempre le costó abrirle su mundo, pues este había sufrido muchos desastres antinaturales en el pasado. Los animales heridos siempre recelan, puesto que la experiencia les bombardea constantemente y sin tregua. Resulta muy difícil volver a levantar algo que has alzado con ilusión más de una decena de veces.

Género: Novela
Nº páginas: 182
Tamaño: 15cmx21cm
ISBN: 978-84-945408-2-0
Formato: ebook y papel